viernes, 25 de noviembre de 2011

Marina Richterová

Se acabaron los dibujos precarios y los artículos que sólo me interesan a mi. 
Volvemos con dibujantes de verdad, volvemos al arte.

Artista, ilustradora, dibujante, grabadora…algunas de las palabras que definen a la rusa Marina Richterová. Embelezado por sus trabajos, no deparé en buscar información sobre su persona, así que eso correrá por cuenta de quien crea que lo vale.
En su obra encuentro y destaco la convivencia, en una misma figura, de un exhaustivo trabajo de valor en el rostro y un tratamiento lineal en las manos, despojadas de cualquier elemento accesorio; el uso delicado de la trama, (que presumo es consecuencia del grabado) con la que construye elaboradas imágenes, sean rostros, manos o árboles; la presencia de la gestualidad en el azar de la mancha y en la línea más suelta; el color como ordenador en función del dibujo; y lo único que no termina de convencerme, el empleo de texturas, que si bien es criteriosos, parecen tomar demasiado protagonismo –para mi gusto- en algunos trabajos que no incluí, dándoles cierto carácter decorativo (cosa que objetivamente no hacen a la calidad del trabajo, sino, que decir del genio de Klimt).

Otra gran artista que deja chiquitas a algunas consagradas por el mercado.




2 comentarios:

  1. No entendí eso de "Se acabaron los dibujos precarios y los artículos que sólo me interesan a mi.Volvemos con dibujantes de verdad, volvemos al arte.".
    En tu blog hay todo un mundo por descubrir... una reunión -coherente- de materiales diversos. Agradezco tu generosidad al compartir las cosas que (casi) únicamente te interesan a vos.
    Saludos,
    Cecilia.

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  2. Cecilia, gracias por tus expresiones. Las encuentro muy gratificantes, como gratificante encuentra la planta el agua que contribuye a su subsistencia y su eventual florecimiento.
    El blog se nutre de los comentarios de los amigos, de los seguidores, de los lectores casuales, de los anónimos, de todos, porque es el lo único que testimonia que existe un proceso de retroalimentación. Yo también agradezco tu generosidad de compartir esas breves líneas cargadas de significados.

    Respecto del párrafo que inicia mis elucubraciones sobre la producción de Marina Richterová, -y que puede prestarse a confusión- aclaro:
    Hace referencia a las entradas de noviembre, en las que por una coincidente concatenación de fechas y eventos dignos de mención, inundé el blog de contenido un tanto alejado del carácter artístico que habitualmente tienen las entradas. Por supuesto, desde el momento en que concebí este rincón, pensé alternar algunas efemérides, pero este mes se dio sin que mediara otro tipo de material.
    Entiendo que la mayoría –sino la totalidad- de los asiduos al blog lo hacen por particular interés al arte y no a otras cuestiones. Bajo esa perspectiva, estas entradas dedicadas a referentes del movimiento obrero del siglo pasado sólo me interesan a mí; lo que está muy bien, pero pudo resultar tedioso. De algún modo el espectador tiene que lidiar con las arbitrariedades del anfitrión y sus preferencias, pero al menos pueden valerse de los comentarios sin moderación para manifestar su desinterés.

    La expresión “dibujos precarios” atañe sólo a los míos; si bien intento evitar subir trabajos propios, este mes ilustraron los textos de Radowitzky y Durruti (es difícil encontrar imágenes que no sean fotos sobre estos asuntos y mi idea es evitar la fotografía) y las dos evocaciones. Mis dibujos son precarios frente a la magnitud de los maestros de diferentes lenguajes con los que comparten el espacio y creo una atribución casi insolente incluirlos.
    Por lo tanto la expresión aludía un poco sarcásticamente a eso.

    Una vez más insisto en agradecerte, Cecilia, por pasar y dejar tu huella.

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