Completamos el libro de grabados de Victor Rebuffo con la última historia "El Silencio"; al final, el índice que consigna el nombre de las 130 estampas incluídas en "Contraluz".
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sábado, 25 de enero de 2014
viernes, 30 de agosto de 2013
Victor L. Rebuffo. Contraluz. Cuarta Parte.
"Si a
principios de los años cincuenta las intenciones del artista apuntaban a editar
un volumen con estas xilografías —las dimensiones similares de las ciento
treinta imágenes dan cuenta de un «concepto libro»— fue él mismo quien, según
su recuerdo, canceló el proyecto. En el prólogo de Contraluz, el libro de 1979
en el que publicó finalmente esas antiguas imágenes, sostenía que esas series
«estaban destinadas especialmente a evadir la mente de las imposiciones que
restringían las libres expresiones del pensamiento (...) Los mismos motivos
invocados, pretexto para estas xilografías, impidieron a su hora, su edición».
Un año después, Rebuffo retomaba de forma más abierta esta cuestión, señalando
que «como yo era en ese momento director de la Escuela de Artes Gráficas, lo
podía imprimir allí, pagando el papel; pero era una época, el 53, en que debía poner el retrato de la pareja,
imagínese, en un libro de grabados. Entonces abandoné el proyecto. (…)
(son) grabados que se refieren a la Semana Trágica, barricadas hechas con
tranvías, las calles de Buenos Aires en esos días. Todo este clima, estos
acontecimientos también estaban reflejados por la literatura de Castelnuovo y
Álvaro Yunque; al igual que los hermanos Tuñón» [1]. Esta
cita tardía del artista, más allá de retomar la relación entre gráfica y
literatura social de la época, señala su punto de vista sobre la implícita
«incompatibilidad» entre grabado social y peronismo: para este artista, el rol
de arte comprometido asignado al grabado se sustentaba en un deber ser dentro de
los límites de la militancia de izquierda.”
[1] Declaraciones en entrevista en Blanco y Negro,
Buenos Aires, abril- mayo- junio de 1980, s/p. Archivo Héctor Rebuffo. El
destacado es nuestro.
Extraído del
libro “Rebuffo y el Grabado Moderno”, del capítulo “Víctor Rebuffo y la tradición
del grabado en la Argentina” escrito por Silvia Dulko.
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lunes, 22 de abril de 2013
sábado, 1 de diciembre de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
Victor L. Rebuffo. Contraluz. Primera Parte.
Acabó el prolongado tiempo sin colgar un nuevo libro de Victor L. Rebuffo. Está y las sucesivas entrada de "Contraluz", dedicadas al maestro del grabado -de interés para todo aquel aficionado al tema de la narración gráfica- pretenden difundir la que probablemente sea la única “novela en imágenes” publicada (y hago énfasis en este "publicada") por un grabador argentino, en la tradición de Frans Masereel, Lynd Ward, Clément Moreau, entre otros.
Precisamente por ello (si bien no es un libro fácil de conseguir) me parece llamativo que -a excepción de la ya mencionada labor de Patrick Frank en su grabados.org- este trabajo único permanezca sin reedición, tanto impresa como virtual.
El libro, editado por Albino Fernández en 1979 -curioso año teniendo en cuenta que parte del contenido va sobre La Semana Trágica- aúna cinco historias, a saber: "La Quimera", "Los Camaradas", "El Amor", "La Rebelión" y "El Silencio"; un detalle no menor es que las estampas tienen nombres, que actúan en forma de anclaje para la compresión de las imágenes. Al estar en el índice y éste al final del libro, los interesados recién podrán leerlos en la última entrada, debido a que lo publicaré en orden (a razón de un relato por entrada). Sepan disculpar
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martes, 10 de enero de 2012
La Insurrección de 1919
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| José Arato. Semana Trágica. S/F. Aguafuerte y Aguatinta |
"En la mañana del 10 la ciudad seguía paralizada y los huelguistas parecían dominar la situación: los escazos vehículos que circulaban exhibían permisos otorgados por la FORA (9 °C); los canillitas sólo vendían La Vanguardia y La Protesta; grupos de obreros recorrían las panaderías fijando los precios máximos y confiscando la mercadería donde encontraban resistencia".
Así evocó Hugo del Campo a comienzos de los 70 las jornadas de lucha que tuvieron lugar hace más de 90 años, conocida como "Seman Trágica". A continuación un artículo extenso en que confluyen diversas fuentes y distintas perspectivas sobre el acontecimiento. Un raudo recorrido por los origenes sindicales en la Argentina para poder contextualizar cuales eran las tensiones dentro del movimiento obrero, seguido por el relato de los acontecimientos. Sin coincidir plenamente con interpretaciones de los redactores, creo que la información es completa y vale su lectura.
A quien le aburran dichos temas puede deleitarse con el arte de Rebuffo, la casi inédita estampa de José Arato y el magnífico dibujo de línea sensible de autor desconocido.
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| Victor L. Rebuffo. La Noche (La Protesta) 1937. Xilografía. |
La Rebelión de 1919 (conocida como Semana Trágica)
En el periódico "La Protesta". Darío C.
Hablar de lo sucedido durante "La Semana Trágica" en función al hecho represivo, sin analizar y profundizar en el origen y la proyectualidad del levantamiento y de quienes lo llevaron adelante en forma de insurrección social, apoyada por una huelga general revolucionaria, sería, a la vez que una omisión, una negación del contenido revolucionario (negación de las ideas, de las prácticas, de la finalidad... del contenido "ideológico"... ¡Como si nada de eso hubiera existido!) que definía a gran parte del movimiento obrero, que definió a los compañeros y la lucha antes y después de esa semana de enero (de hecho, la insurrección y brutal represión se extendieron por más de un mes). Precisamente, por las ideas y prácticas que expresaban la necesidad urgente de una revolución social (las ideas y las prácticas anarquistas), y por la convicción, la dignidad y la beligerancia con que fueron sostenidas dando contenido a la lucha obrera mas allá de lo meramente económico, es que se lanzó sobre ellos la brutal represión de quienes estaban en el Poder con la complicidad de quienes aspiraban a tomarlo.
Los sucesos de la Semana Trágica se podrían ver como un hecho aislado, como una insurrección espontánea, como una consecuencia directa de la Revolución rusa... pero se estaría faltando a la verdad, desconociendo hechos revolucionarios inmediatamente previos a nivel local e internacional, y la profunda y vasta experiencia de lucha que contextualizaba al movimiento y que lo impregnaba, precisamente, de una tendencia a lo insurreccional... en definitiva, se estaría eludiendo un análisis de la historia y de las prácticas que echarían claridad sobre los hechos, y sobre el presente y el futuro de la lucha social.
¿Qué implicaba una "HUELGA GENERAL REVOLUCIONARIA" y cual era el contenido de dicha revolución? ¿Cuál era la tendencia revolucionaria y como se desenvolvía e incidía? ¿Por qué había dos F.O.R.A. (la del quinto congreso y la del noveno) y qué fines perseguía cada una? ¿Cómo se origina y por qué se divide el movimiento obrero? Darle respuesta a estos interrogantes básicos, que se suelen pasar como sobreentendidos pero sobre los cuales, en realidad, existe una profunda ignorancia, es fundamental para entender el cómo, el por qué, y la motivación y real dimensión del movimiento que tomó las calles de Buenos Aires extendiéndose a otros puntos del país (e incluso del exterior) los primeros días de enero de 1919.
Nacimiento del movimiento obrero. Dos formas distintas de organización, dos concepciones opuestas de revolución: socialistas y anarquistas.
Desde finales del siglo XIX con la llegada de inmigrantes que desde Europa venían buscando escapar de la miseria y de la represión, y con el desarrollo del sistema de explotación tecnológico-industrial, comenzó a generarse un movimiento de organización obrera impulsado por quienes ya venían con una experiencia de lucha, entre otros, sobrevivientes de la Comuna de París, integrantes de la Internacional...
Los socialistas-marxistas adoptando el programa de los partidos europeos y de la Segunda Internacional organizaban gremios con el objetivo de obtener mejoras económicas, gremios que eran apéndice del partido político, el que participaba en las elecciones con el objetivo de obtener leyes "a favor" de la clase obrera hasta conquistar el Poder para distribuir mejor la riqueza social y abolir las diferencias de clase. Por eso, en general, adoptaban una postura no violenta, utilizando las huelgas y los conflictos como terreno para la propaganda parlamentaria con el objetivo de sumar votantes.
Cabe señalar que dentro de estos partidos, previos a la concepción leninista, coexistían marxistas de varias tendencias. Dentro del Partido Socialista argentino, en sus principios, había una minoría de marxistas más partidarios de la acción directa, que creían que "la emancipación de los trabajadores sería obra de los trabajadores mismos" y que por esto tenían recelo por la tendencia parlamentaria (que era la gran mayoría) siendo más cercanos a los anarquistas en los conflictos pero no por eso cercanos en el objetivo revolucionario y en los medios en general: para ellos la revolución era política, consistente en la toma del Poder para la instauración de la dictadura del proletariado (la que sería administrada y dirigida por los más capaces y aptos), constituyéndose los trabajadores (mediante su vanguardia), en clase dominante para reprimir a la burguesía y así comenzar a construir el comunismo.
Los anarquistas (también llamados en aquellos años "socialistas anti autoritarios") partían de bases completamente distintas: el objetivo no sólo era el fin de la explotación, sino de la condición y los factores que posibilitan que dicha explotación se imponga, sistematice y mantenga, al tiempo que vuelven miserable la existencia humana al alienarla con una forma de relación en base al mandato y la obediencia: el Poder, la autoridad, el Estado. El objetivo de los anarquistas era la destrucción del Estado (de todos los gobiernos), en tanto institución opresora de los individuos y parasitaria de la sociedad, y de todo el sistema de privilegios que se apoyaba y sostenía mediante las instituciones y las leyes. La revolución que plantean los anarquistas tiene su terreno en lo social, en la forma de relacionarse: contra la jerarquía, contra la autoridad, contra toda forma de poder / privilegio / explotación y totalmente contraria a la política (engaño, demagogia, estrategia...), en tanto medio (y fin) en relación a la toma y gestión del Poder. Es una revolución necesariamente violenta, visto que los opresores y explotadores no abandonan el privilegio y lo defienden a sangre y fuego, pero con una base en la fraternidad y la reciprocidad, en la ayuda mutua, en la solidaridad... es una REVOLUCION SOCIAL, puesto que consiste y hace hincapié en los valores y en la práctica de una forma de relación distinta a la actual, una forma de relación en base a la libertad y la naturaleza social del ser humano.
Por eso, los anarquistas, al incidir en el movimiento obrero en desarrollo, partían de ciertas claridades: que el sindicato nace dentro y como consecuencia del sistema de explotación, como una evolución de la organización gremial "primitiva" (organizaciones de oficios de la edad media) en función a las características del sistema industrial: al generarse acumulación de dinero para los empresarios mediante la superexplotación y consecuente miseria y alienación extrema de los trabajadores, nace el sindicato como mediador que busca "un equilibrio entre capital y trabajo"; es decir, busca equiparar, reformar... ateniéndose al sistema de explotación, cambia y se adapta según los cambios del sistema; por esto el sindicato es una herramienta para obtener mejoras y no puede ser revolucionario, no puede crear una nueva forma de relación social. Además, por su naturaleza en tanto estructura, tiende a afirmarse, complejizarse, masificarse e inevitablemente burocratizarse... y a generar empatía en sus creadores, en sus miembros, dejando de ser un medio para convertirse en finalidad: alimentar y mantener la organización por sobre y a pesar de todo.
Por esto, las organizaciones gremiales de tendencia anarquista deben entenderse con el objetivo de radicalizar el movimiento obrero y difundir en su seno la revolución social, pero manteniéndose en tensión con la estructura sindical y en contra del sindicalismo: las asociaciones obreras no tenían por único ni principal objetivo la mejora en las condiciones de trabajo, sino la preparación para la revolución social (de hecho las mejoras en el terreno laboral eran vistas como beneficiosas en tanto permitirían a los trabajadores más tiempo para pensar y actuar por la emancipación total); y se ocupaban del desarrollo de las capacidades (instrucción, sano esparcimiento...) de todos los miembros de la familia del obrero y de la fraternidad entre todos (todos los trabajadores y sus familias), en una comunidad de ayuda mutua. Claro ejemplo de esto es el funcionamiento y proyectualidad de las "SOCIEDADES DE RESISTENCIA", término con el que buscaban señalar la cuestión social de la lucha al tiempo que se afirmaban como órganos de resistencia y ofensiva contra el sistema de opresión/explotación. Estas "sociedades de resistencia" (por ejemplo: "de albañiles") se componían de 15, 20, 25 miembros del mismo oficio. Cuando no había cantidad suficiente de trabajadores del mismo oficio se agrupaban en una Sociedad de Resistencia de OFICIOS VARIOS. Estos grupos se componían en base a la unión y cooperación voluntaria, sin dirigentes, y procurando que la organización colectiva no cercene la voluntad individual (se debaten y exponen las cuestiones hasta que queda claro cual es la opción más conveniente al colectivo, pero sin valorar en función a la "ley de mayorías" sino que teniendo en cuenta las particularidades individuales).
Historia de las Organizaciones.
La constitución de organizaciones gremiales, la solidaridad entre ellas, la necesidad de defender las mejoras materiales obtenidas, así como la voluntad de avanzar en la práctica revolucionaria para obtener la emancipación total y definitiva lleva, en el Congreso de 1901 a la unión de gremios de todo el país y la organización pasa a llamarse FEDERACIÓN OBRERA ARGENTINA que ahora con mayoría anarquista, establece que “no tiene compromisos de ninguna clase (…) con partido político alguno, y que su organización, desarrollo y esfera de acción, es completamente independiente y autónoma”.
En el congreso de 1902 la F.O.A. rechaza la invitación del Partido Socialista para que la organización cancele el acto del 1° de mayo y se una al partido y no admite que un delegado que además de ser funcionario del partido no pertenece al gremio que vino a representar (ambas cosas eran inaceptables según los estatutos de la organización). Por esto 19 gremios (de 48) abandonan el congreso para reunirse con el nombre de “Comité de Propaganda Gremial” y en 1903 constituirse en UNION GENERAL DE TRABAJADORES promoviendo la lucha moderada y legalista como apéndice al partido.
En 1906 se realiza un congreso de fusión, con la intención de unir al movimiento obrero. Participan la U.G.T, la F.O.R.A. y gremios autónomos que no adherían a ninguna de las dos organizaciones. El congreso pone a votación la consideración de que "la lucha política no es un medio de acción directa y es perjudicial para el proletariado, el congreso se declara contrario a la política y recomienda una constante propaganda en tal sentido. Convencidos de la finalidad a que han llegado los sociólogos y pensadores modernos para conquistar la más amplia libertad individual y colectiva, el congreso recomienda la propaganda del comunismo anárquico en el seno de todas las sociedades y la discusión de todas las ideas". Sesenta y dos sociedades votan a favor, 9 en contra y 33 se abstienen. En vista de la aprobación del comunismo anárquico como finalidad la mayoría de los gremios de la U.G.T. se retira impidiendo la unificación.
En 1909 se trata de realizar otra tentativa de fusión en el que participan sólo algunas Sociedades de Resistencia de la F.O.R.A. constituyéndose en este congreso la Confederación Obrera Regional Argentina (C.O.R.A.) que adopta el "pacto de solidaridad" y la forma de organización de la F.O.R.A. pero no el comunismo anárquico como finalidad. La F.O.R.A., que se mantiene al margen del congreso se pregunta desde su órgano de difusión: "Habiendo adoptado las sociedades que tomaron parte en el último congreso de fusión al pacto de solidaridad y forma de organización de la
F.O.R.A., declararon explícitamente su conformidad con esta institución, y por lo tanto si en verdad tenían un propósito de fusión de todas las fuerzas obreras, lo natural y correcto era que se hubiese incorporado a ella. En vez de eso crearon un nuevo organismo. ¿Son fusionistas esas sociedades? Si adoptaron el pacto de solidaridad de la FO.R.A. y su sistema de organización. ¿A qué objeto, pues, la nueva central obrera?"
En 1914, a propósito de un nuevo intento de unificar el movimiento, la F.O.R.A.
"comunica que toda sociedad obrera es admitida en su seno de acuerdo con el pacto de solidaridad, y declara que el comunismo anárquico es un acuerdo del V congreso como medio de propaganda y de finalidad y que no- es una imposición, dejando al libre albedrío de las sociedades adheridas su difusión. Por lo tanto considera que toda rectificación a los acuerdos de un congreso debe ser obra de otro congreso de la F.O.R.A.". La C.O.R.A., entonces, realiza un congreso de Concentración con los gremios autónomos para el ingreso a la F.O.R.A. y señala que los defectos de la organización podían corregirse en el próximo congreso.
De hecho en 1915, en el noveno congreso de la F.O.R.A.,los sindicalistas y socialistas pudieron realizar los deseos que tenían desde un principio: apoyados en una cantidad de anarquistas que con buenas intenciones se cuestionaban la recomendación del comunismo anarquista como finalidad de la lucha obrera (influenciados por la Asociación Internacional de Trabajadores que en Europa se encontraba en reconstitución y ante el ascenso de los partidos políticos, trataba de sumar a la mayor cantidad de organizaciones posibles y para esto negaba la finalidad revolucionaria del movimiento obrero) consiguen anular la recomendación del comunismo anárquico y, además, promueve la organización por rama de industria, posibilidad contra la cual la tendencia anarquista se venía oponiendo en cuanto a que el industrialismo dejaba de agrupar a los obreros en grupos de afinidad, en Sociedades de Resistencia autónomas (por ej.: de obreros que hacen cubiertas, otros ejes, otros cámaras, etc.) para meterlos a todos en la misma bolsa (siguiendo con el ej.: la de obreros fabricantes de automotores) lo cual genera masificación y por ende, imposibilidad de comunicación y organización sino es mediante, y de acuerdo con la ideología del sindicalismo "revolucionario", una comisión directiva: un pequeño grupo dirigente que decide por todos los trabajadores aglutinados "por rama".
Algunos anarquistas negaron "que la declaración comunista sea la causa de la división proletaria, pues en Europa, donde esa declaración no existe, la división se conoce por causas que no desaparecerán aquí con la eliminación de dicha recomendación." Y plantearon que "es inexplicable que los que aceptan el pacto solidario, en donde se declara que vamos hacia la emancipación completa, rechacen una definición categórica que explica en qué consiste esa emancipación por la que se lucha. "Abandonaron el congreso, desconociéndolo y reuniéndose 21 sociedades para reafirmarse como F.O.R.A. del quinto congreso, es decir, comunista anárquica (o "finalista") quedando en minoría (aproximadamente 12.000 afiliados), mientras la F.O.R.A. del noveno congreso se quedo con la mayoría de los gremios (120.000 afiliados aproximadamente).
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| Portada del suplemento "Polémica"; Anónimo. |
La Semana Trágica.
En “Las Grandes Huelgas”. Carlos Echagüe
La oligarquía burguesa terrateniente ya había ido advirtiendo que le convenía aflojar en algo las tensiones que se acumulaban y, por medio de la ley Sáenz Peña, permitió en 1916 el triunfo electoral del radicalismo. El primer gobierno de Yrigoyen trajo consigo el acceso de representantes de las capas inferiores de la burguesía a engranajes subalternos del poder. Pero los resortes decisivos del poder político, económico y militar continuaron en manos de las mismas clases dominantes, asociadas y subordinadas al imperialismo británico. Por otra parte, eran las capas superiores de la burguesía y sectores de terratenientes medios quienes tenían la hegemonía en el radicalismo, en contradicción con su base popular y en algo obrera. Esas capas, en lo fundamental, ya formaban parte del bloque de las clases dominantes. No es casual, entonces, que, por ejemplo, el aparato represivo, policíaco y militar, que fue creado y perfeccionado por los gobiernos conservadores, haya sido mantenido intacto por el gobierno de Yrigoyen, y se haya descargado brutalmente contra los trabajadores urbanos y rurales.
La primera Revolución Proletaria conmovió profundamente a la clase obrera argentina. Tal es así, que pese al reformismo predominante, en el mencionado X Congreso de la FORA se aprobó una resolución de solidaridad en la que expresaba: "...su más amplia solidaridad y adhesión a los trabajadores de Rusia y Alemania por los heroicos esfuerzos que realizan para dar cima a los anhelos que constituyen el nervio de la actividad creadora del proletariado universal: libertar al trabajo y suprimir la explotación del hombre por el hombre... formular fervientes votos por la consolidación de la República Socialista Federal de los Soviets de Rusia, que consagra y materializa esa suprema aspiración del proletariado" y se llamaba a los obreros de todo el mundo a no ceder a los intentos del capitalismo de utilizar sus energías con el designio de restablecer el predominio y la situación de privilegio de las clases burguesas en la Rusia obrera o impedir que el proletariado de Alemania realizara sus propósitos de emancipación integral. La posición ante la Revolución Rusa precipitó la división del Partido Socialista, en cuyo seno se venía perfilando una oposición de izquierda. Así nació, a principios de 1918, el Partido Socialista Internacional, poco después llamado Partido Comunista. Coherente con su postura reformista, la dirección del Partido Socialista se había pronunciado en contra de Lenin y de los bolcheviques y permanecía adherida a la II Internacional.
Con el inicio del año 1919, estalló una huelga en los establecimientos metalúrgicos Vasena ante la negativa patronal a satisfacer las demandas económicas y de mejora de las con¬diciones de trabajo de los obreros.
Es necesario hacer una aclaración sobre el texto: La huelga comienza el 2 de diciembre de 1918, con 2.500 trabajadores como medida de protesta por los despidos a sus compañeros pertenecientes a la Sociedad de Resistencia de Metalúrgicos, adheridos a la F.O.R.A. del IX congreso. En vista de la negativa patronal deciden prolongar la huelga y ampliar las reivindicaciones: reducción de jornada laboral de 11 a 8 horas, aumento escalonado de jornales, no obligatoriedad de trabajar los días domingo y jornal doble en caso de sí hacerlo.
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martes, 26 de julio de 2011
Victor L. Rebuffo. Rebelión. Obra Xilográfica 1927- 1983. Última Parte.
Última entrega del libro de Víctor L. Rebuffo, primero que logro subir de manera completa. Esta es la etapa del grabador nacido en Turín que más me gusta.
A menudo buscando material de Lynd Ward y Frans Masereel, me resultaba llamativa la ausencia casi total –a excepción del sitio del académico estadounidense Patrick Frank[1] - de series de grabados de autores nacionales. Por lo tanto en lo sucesivo comenzaré a subir -la que creo fue la primera (y tal vez única) "novela gráfica" que se valió de la xilografía como forma de narrar secuencialmente en la Argentina; estoy hablando de los grabados que constituyen “Contraluz”, también del maestro Rebuffo.
A menudo buscando material de Lynd Ward y Frans Masereel, me resultaba llamativa la ausencia casi total –a excepción del sitio del académico estadounidense Patrick Frank[1] - de series de grabados de autores nacionales. Por lo tanto en lo sucesivo comenzaré a subir -la que creo fue la primera (y tal vez única) "novela gráfica" que se valió de la xilografía como forma de narrar secuencialmente en la Argentina; estoy hablando de los grabados que constituyen “Contraluz”, también del maestro Rebuffo.
Nada más, de momento.
Salud.
[1] Autor de varios libros sobre el grabado latinoamericano entre los que se destaca el más grande de los estudios existentes de Los Artistas del Pueblo.
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martes, 19 de julio de 2011
A 75 Años de la Guerra y la Revolución en España.
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| Sim. 19 de Julio |
No pretende esta ser una crónica de la guerra; el objetivo de este escrito es un sucinto punteo sobre acontecimientos que –en el marco de la Guerra Civil- constituyeron la llamada Revolución Española. No todos saben que, en 1936, el pueblo español gobernó y decidió sin representantes.
Son sucesos que no suelen ser estudiados en su real dimensión y que muchos desconocen pues, en el itinerario de revoluciones del Siglo XX, no suele estar incluida –sabemos que los recortes nunca son inocentes-.
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| Aligi Sassu. Fucilazione nella Asturie. 1935 |
Con la consigna de salvar a España estalló en el Marruecos español el 17 y 18 de Julio un levantamiento militar liderado por el General Francisco Franco. El gobierno del Frente Popular (que contra todo pronóstico venía negado la posibilidad de un golpe de estado) a través de llamamientos al orden, rechazó la posibilidad de ceder a las demanda de la entrega armas a las organizaciones obreras con la excusa de tener la situación bajo control; los Partidos Socialista y Comunista como integrantes del Frente Popular esperaban la orden para interceder en su favor. El 19 de Julio, las dos organizaciones obreras más importantes la CNT (Confederación Nacional del Trabajo –anarcosindicalistas-) y la UGT (Unión General de Trabajadores –socialistas-) llamaron a la huelga general en todo el país y el pueblo español –conocido por su combatividad- en las ciudades en que los sindicatos tenían mayor peso salió a las calles a reclamar armas para enfrentar al ejército.
En Catalunya ante la negativa del gobierno de la Generalitat, el 17 de Julio los trabajadores tomaron por asalto los cuartos de armas de distintos buques anclado en Barcelona. Por esta razón, al producirse la sublevación los obreros se encontraban preparados para hacer frente a los militares. Según el testimonio de Brué:
“Para los obreros barceloneses había llegado el momento (…) desde la Barceloneta, desde los barrios del puerto acudieron para cerrar camino a los insurgentes. Mal armados, cuando no iban con las manos desnudas, sin dirección centralizada, no conocían más que una táctica que consistía en echarse para adelante y sufrieron grandes pérdidas. Pero los muertos y lo heridos fueron inmediatamenente reemplazados y la multitud sumergió a los soldados (…)”
Algunos soldados se amotinaron y cambiaron de bando. Los edificios bajo el poder militar (la telefónica, el Hotel Colón) fueron reconquistándose y en la mañana del 20 de Julio los obreros se habían apoderado de la ciudad, de los cuarteles y de sus arsenales. Grupos armados de civiles se movilizaron hacia a otros pueblos y ciudades de la provincia y evitaron la sublevación. No existía ya ni guardia civil, ni policía, ni ejército que dependiera del gobierno. Companys, presidente de la Generalitat llamó a los representantes de la CNT-FAI –Durruti, Abad de Santillán y García Oliver - y tras reconocerlos como “los dueños de la ciudad” les presentó su renuncia. Pero los anarquistas se negaron a tomar el poder, tras lo que se constituyó un Comité Central Antifascista que integrado por los diferentes sindicatos y partidos, no respondía a la real correlación de fuerzas –la CNT tenía indiscutible hegemonía sobre el movimiento obrero, no así en dicho comité-. Los socialistas y comunistas habían intentado crear milicias dependientes de la Generalitat para reforzar la autonomía del gobierno de los militantes de la CNT y del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista, un minoritario partido de filiación leninista, cercano al trotskismo), pero su propuesta no prosperó.
En Madrid los obreros de la CNT sostenían una huelga desde comienzos de Julio, por lo que el 19 salieron a la calle a recuperar sus locales clausurados por la policía. La UGT también se sumó a la huelga general y el 20 los militares acantonados en el Cuartel de la Montaña fueron superados por la multitud enardecida que -sufriendo muchas bajas- logró penetrar las defensas militares, fusilando a los oficiales y haciéndose con armamentos.
En Valencia los militares sublevados se encerraron en sus cuarteles y el 27 los obreros se lanzaron al asalto de los cuarteles con armas enviadas desde Madrid y Barcelona, apoyados por soldados amotinados que -tras la victoria- pasaron a integrar las milicias.
El gobierno capituló y el poder fue reconocido al Comité Ejecutivo con características similares al de Catalunya.
Así, en los últimos días de Julio España se había dividido, puesto que si bien la sublevación había fracasado en los centros más importantes del país, el alzamiento militar triunfó en muchas provincias. Comenzado el conflicto bélico, el gobierno republicano se vio privado de su organización armada y siendo que las milicias obreras eran las que detentaban el poder de hecho, la revolución no se hizo esperar.
A fines de 1936 George Orwell –creador de “1984” y “Rebelión en la Granja”- desembarcó en España como corresponsal periodístico pero rápidamente se incorporó a las milicias; su impresión al llegar a Catalunya fue la siguiente:
“El aspecto de Barcelona resultaba sorprendente e irresistible.
Por primera vez en mi vida, reencontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas. Casi todos lo edificios estaban en mano de los trabajadores y cubiertos con banderas rojas o con la bandera roja y negra de los anarquistas (…) En toda tienda y en todo café se veían inscripciones que proclamaban su nueva condición de servicios socializados; hasta los lustrabotas había sido colectivizados y sus cajas estaban pintadas de rojo y negro.(…) No quedaban automotores privados, pues habían sido requisados, y los tranvías y taxis, además de buena parte de los otros transportes, ostentaban los colores rojo y negro.(…)los altoparlantes vociferaban canciones revolucionarias durante todo el día y hasta muy avanzada la noche. (…) Parecía una ciudad en las que las clases adineradas habían dejado de existir. (…) Casi todo el mundo llevaba tosca ropa de trabajo, o bien overoles azules o alguna variante de uniforma miliciano. (…) No había desocupación y el costo de la vida seguía siendo extremadamente bajo. No se veían personas manifiestamente indigentes, y ningún mendigo, exceptuando a los gitanos. (…)Los seres humanos trataban de comportarse como seres humanos y no como engranajes de la máquina capitalista. (…)En las calles carteles llamativos aconsejaban a las prostitutas cambiar de profesión”.
En las ciudades y en el campo, los medios de producción y las tierras eran apropiados por los obreros y campesinos. Las propiedades de la iglesia fueron las primeras en ser expropiadas (cuando no destruidas). Muchas fábricas importantes se encontraban paralizadas, debido a la fuga de sus dueños al extranjero. Pasado los primeros días del alzamiento se tomaron medidas para la reactivación de la producción. Todo esto enmarcado en las características de la descentralización, librada cada medida a la iniciativa de cada sindicato o incluso de cada grupo de obreros.
Por esta razón la cuestión de la propiedad varió según la supremacía de una u otra tendencia: en Catalunya en donde la CNT era la organización más poderosa, el 70% de las empresas fueron incautadas y sindicalizadas; lo mismo sucedió en Levante. En cambio en Madrid, donde la influencia mayor la ejercía la socialista UGT, las empresas más importantes fueron puestas bajo el control de una comisión de delegados sindicales y gubernamentales.
En Catalunya el proceso de colectivización de la industria se dio con mayor profundidad que en cualquier otro lugar de España. Durante cuatro meses las fábricas fueron administradas y controladas por los propios trabajadores. En octubre de 1936 una asamblea representativa de 600.000 obreros impuso al gobierno catalán un decreto por el cual se institucionalizaba la socialización de las empresas –que existía de “hecho”-.
En cuanto al sistema de retribuciones, en algunas empresas –por ejemplo la industria de pesca de Gijón- los trabajadores no recibían sueldo alguno. Llevando adelante las propuestas anarquistas más avanzadas, los comités de abastos proveían de alimentos e indumentaria contra presentación de una cartilla; cuando no fue posible abolir la paga, se estableció un salario uniforme, sin jerarquías. En otras fábricas se mantuvieron las diferencias de salario implantando un tope. En algunas, los salarios variaron según los beneficios logrados y dependiendo de la categoría de cada trabajador.
En el campo los campesinos –nucleados en mayor medida en la CNT y también en la UGT- resolvieron seguir cultivando las tierras por sus propios medios y las colectividades comenzaron a surgir de forma espontánea. Sin embargo hubo casos en que se impuso de forma violenta, mediante la expropiación masiva a grandes propietarios, en algunas oportunidades con su ulterior fusilamiento.
En Aragón, tras el paso de la Columna Durruti se constituyeron cerca de 450 colectividades que agruparon a 400.000 campesinos. Fue allí en donde los anarquistas pudieron desarrollar más ampliamente sus experiencias libertarias.
En Levante, donde la dirección era compartida por las dos centrales sindicales, se formaron cerca de 900 comunas. En Castilla 300 que integraban a 100.000 campesinos.
El funcionamiento que se impuso en general (hubo infinidad de variaciones) consistió en que en cada localidad los campesinos eligieran en asamblea un comité administrativo encargado de dirigir la actividad económica. Todos los bienes materiales (excepto los de uso personal) pasaron a ser propiedad colectiva. Se estableció un sistema de salario uniforme en función de las necesidades de cada familia. En algunas comunas el dinero fue abolido empleándose bonos que eran canjeados por los productos en el mercado de la comuna.
(Existen estudios sobre el fenómeno de las colectivizaciones a cargo de Frank Mintz, que por cuestiones de espacio no desarrollaré. El link para quién le interese)
La UGT y fundamentalmente la CNT impulsaron colectivizaciones de fábricas, minas y tierras, despertando la alarma en las direcciones del Frente Popular –republicanos, socialistas y comunistas- que veían en la Revolución una amenaza para establecer alianzas con Francia e Inglaterra. Surgió así el problema entre quienes no concebían la posibilidad de ganar la guerra sin hacer la revolución y quienes sostenían la necesidad de ganar la guerra sacrificando los avances revolucionarios.
Paulatinamente el aparato estatal fue reconstruido, y las organizaciones revolucionarias fueron cediendo ante la presión del creciente Partido Comunista. Es necesario recordar que los procesos revolucionarios se dieron en el marco de una guerra y que el ejército de Franco –soldados con preparación militar- contaba tanto con armamentos como con el apoyo de Alemania e Italia. El heterogéneo “bando republicano” no recibió ayuda de ningún país. Sólo México –en un principio- le vendió armamento. El PCE (luego unificado con el PS) ganó terreno como consecuencia de la venta de armas a precios exorbitantes por parte de la URSS; esto permitió a los rusos presionar e inclusive tomar decisiones guiadas por sus lineamientos de la Tercera Internacional, neutralizando a la CNT/ FAI y al minoritario POUM.
Las internas dentro del bando republicano tuvieron su punto álgido –llegando a enfrentamientos armados- en las “Jornadas de Mayo” de 1937, en Catalunya, magníficamente relatadas por George Orwell en su imprescindible “Homenaje a Catalunya” (quien no desee leer el libro tiene la posibilidad de ver una adaptación fílmica –con algunas imprecisiones-: “Tierra y Libertad”).
Restaurado el orden, llegó la represión a anarquistas y militantes del POUM y a partir de allí no se habló más de revolución. Los avances en las colectivizaciones fueron desmanteladas como guiño a los gobiernos democráticos de que la victoria de la república no implicaba la victoria de una revolución. Inclusive el historiador británico Hugh Thomas reconoce irreconciliable del proyecto republicano con la revolución. Sin embargo la ayuda nunca llegó: Francia cerró sus fronteras, Mussolini acordó con Inglaterra retirar sus tropas una vez ganada la guerra. Negrín, presidente de la República (perteneciente al PCE) retiró a las Brigadas Internacionales –grupo de voluntarios llegados de todas partes del mundo- como gesto para los gobiernos democráticos, mientras a partir de noviembre de 1938, la URSS suspendió los envíos de armas. Y la ayuda nunca llegó.
En Enero de 1939 Barcelona cayó en manos del ejército y el 20 de Marzo Franco las calles de Madrid fueron el escenario del “Desfile de la Victoria”
Es impreciso afirmar que –en principio- la Guerra Civil Española fue una lucha en defensa de un gobierno republicano, debido a la fuerza del movimiento anarquista y a la combatividad de los sindicatos. Se pretendió llevar adelante una revolución, enfrentando al fascismo mientras el gobierno republicano, impotente, no tenía los medios para oponerse a las transformaciones en el campo y la ciudad. Durante el período revolucionario la actuación de los partidos políticos fue mínima y en la mayoría de los casos lamentable. Y es precisamente ésa la razón por la cual la Revolución en España no ha sido estudiada ampliamente. Porque ¿Quién puede reivindicarla? Por lo general los historiadores marxistas (a excepción de los trotskistas) suelen restarle importancia –cuando no ignorar- los avances del pueblo español, como olvidan o ignoran –acá sin excepción- los sucesos de Ucrania en el período 1917/ 1921, o el alzamiento de Kronstadt en 1921.
Lamentablemente la historia no enseña –o las personas no aprendemos-, por lo que desde mi perspectiva es inconducente estudiar episodios históricos en función de un futuro promisorio que nos permitirá –o más bien le permitirá a los revolucionarios- no volver a cometer los mismos errores. Porque como sentencia el viejo Rivera “La revolución es un sueño eterno”. A lo largo de la historia los cuerpos muertos de quienes genuinamente anhelaron transformaciones radicales fueron los peldaños que emplearon los nuevos líderes para que todo volviera a su lugar.
Más bien creo en la necesidad de rescatar la dignidad de un pueblo que tomó el destino en sus manos, mientras “sus representantes” no podían más que mirar impotentes; de rescatar como un pueblo en armas salió a las calles a combatir el fascismo e imponer una revolución. Justo hoy en que otro pueblo va a las urnas para legitimar a un fascista…
Bibliografía:
Perla Haimovich. La Revolución Española. Fascículo 57 de la Historia del Movimiento Obrero. 1973. CEAL
George Orwell. Homenaje a Catalunya. (Editorial ¿?) Diciembre 2006.
Frank Mintz. Autogestión y anarcosindicalismo en la España Revolucionaria. Libros de Anarres; Colección Utopía Libertaria. 2008.
Hugh Thomas. La Guerra Civil Española. Tomo II. Alzamiento y Revolución. Editorial Hyspamérica.1980.
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jueves, 21 de abril de 2011
Victor L. Rebuffo. Rebelión. Obra Xilográfica 1927- 1983. Segunda Parte.
"Yo creo en un mundo de comunicación estética que parte del panteísmo natural de las cosas que nos ofrece la naturaleza y las transmutaciones inalcanzables de los objetivos de la vida. Reordenamiento de los elementos visibles de las formas y prototipos de la actividad humana rescatando sus valores esenciales despojados de incidencias casuales y creando el clima sensible de las cosas. Trato de lograr mis fines ajustando la composición armónica o geométrica, eliminando gradualmente accesorios, agregando sugerencias, o subrayando en mayor escala determinados rasgos que contribuyan a crear tensiones que finjan el clima de la creación. Virtualmente voy a reflejar un estado de creatividad que participa de aquellos sujetos que codyuvaron a la realización de la obra, procurando que ella mantenga un perfecto equilibrio plástico y proyectando énfasis en las naturales condiciones de los protagonistas.[1]"
[1] Pintores Argentinos del Siglo XX/ 85; Serie complementaria: Grabadores Argentinos del Siglo XX/5 Rebuffo; CEAL, 1981.
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