Introducción a Chaplin's Comic, en algún número de la vieja Fierro.
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sábado, 16 de mayo de 2015
Oscar Grillo. Chaplin's Comic.
Grillo es, además de uno de los mayores dibujantes argentinos, uno de los grandes animadores del mundo. Nacido en 1943 en Lanús, viajó en 1973 a Londres para dedicarse a la animación, que nunca abandonó. Antes de esa fecha estuvo en Milán y en Barcelona, en donde dibujó esta historieta a la que no se le notan sus diecinueve años de vida. "Gordo, pelado y viejo, casado con dos hijas y va a morir a los 120 años"; así se definió en una nota de Marcelo Panozzo, este dibujante cuya historieta publicamos gracias a los buenos oficios de Sábat y Nine.
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domingo, 29 de marzo de 2015
Revista Atlántida. 1918 - 1920.
A
principios de 2014, por azar, di en una librería de usados con unas revistas
profusamente ilustradas, con viñetas de diversos autores de trazos tan atractivos como familiares, más alguna firma identificable; Se trataba de “Atlántida”, dirigida por Constancio C. Vigil. No conferí mayor relevancia al hecho,
pero sí me encargué de comprar ambos ejemplares, cautivado por la portada de
Málaga Grenet, la firma de Rojas, las viñetas de Soldati, las belleza de las
publicidades -que por lo general suelen repelerme-, el papel amarillo y una
página de historieta; en resumen, me
hice con los números disponibles que eran el 5 -de abril de 1918- y el 136 -de
1920-. Con el tiempo y un poco de rastreo amplié mi colección con algunos ejemplares más: el N°2 y el N°4 del mes de Marzo de 1918, y el 15, de Junio del mismo año.
Para terminar, es forsozo mencionar a otros dibujantes que firman hojas en estas revistas; el clásico francés Caran D'ache (del que incluí 2 páginas); las magníficas ilustraciones de Julio Málaga Grenet (que fueron cubiertas por este blog en una entrada); el curioso autor anónimo de "Las películas en serie"; el "couplets" de moda de Pedro de Rojas, miembro de la primera camada de historietistas nacionales y de vital relevancia para el medio, que actuó como director de arte de no pocas revistas y que creó la divertidísima "Pues Señor..." en 1908.
Quiero
detenerme en algunos puntos.
El primero
es sobre Soldati. Si mis cálculos no son erróneos, es el autor con mayor
cantidad de trabajos incluidos en esta publicación dirigida por el creador de
Billiken, habiendo entre ellos, como las fechas lo indican, un par de años de
diferencia. Lo que entiendo implica no sólo una producción prolífica sino
sostenida (y esto es hipotético, por obvias razones). Lo llamativo es que en
las sucintas líneas que pude leer sobre su vida, no se menciona su colaboración con esta revista en
ninguna oportunidad. Es interesante destacar que para los investigadores -particularmente José María Gutiérrez- Oscar Soldati es el responsable de la creación de la primer historieta moderna de la Argentina, es decir aquella que incorpora los globos de diálogo suplantando a la didascalias (textos al pie). Esta fueron las interesantísimas "Aventuras de un Matrimonio sin Bautizar" de 1916, en la que continuó la obra de R. Tomey (elegante dibujante, por cierto) introduciendo los mencionados cambios. Llamativamente, en sus obras inmediatamente posteriores, Soldati no volvería a incurrir en el uso de globos.
Por eso, lo segundo
que deseo destacar, es la página de historieta, en el ejemplar de 1920 de
nombre “Paragüita y Miquelino” y de la que no sé nada. El uso de globo es sistemático, prescindiendo
completamente de las “didascalias”, lo que entiendo, era
poco habitual para la historieta vernácula de la época. Esto me hizo pensar en
que quizá haya sido concebida por algún autor extranjero, razonamiento motivado
además por la ausencia de indicación del realizador; pudieron haberse nacionalizado
los nombres, como en tantos otros casos. O puede tratarse de un autor local intentando emular el trazo de George McManus o del "Happy Hooligan" de Burr Hopper (conocida acá para ese entonces como "Cocoliche") sin demasiado éxito. Al parecer, no sería la primera vez
que “Paragüita y Miquelino” aparecen en las páginas de “Atlántida”. El dibujo
me recuerda estilísticamente al de Néstor González Fossat, pero más primitivo (lo
que es poco probalbe por una cuestión de edad). Esta es una de mis dudas/
consultas, que planteo a los lectores.
Para terminar, es forsozo mencionar a otros dibujantes que firman hojas en estas revistas; el clásico francés Caran D'ache (del que incluí 2 páginas); las magníficas ilustraciones de Julio Málaga Grenet (que fueron cubiertas por este blog en una entrada); el curioso autor anónimo de "Las películas en serie"; el "couplets" de moda de Pedro de Rojas, miembro de la primera camada de historietistas nacionales y de vital relevancia para el medio, que actuó como director de arte de no pocas revistas y que creó la divertidísima "Pues Señor..." en 1908.
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lunes, 5 de mayo de 2014
José Guadalupe Posada. La Gaceta Callejera.
Páginas publicadas originalmente en Totem, El Comix N°40, anunciadas como "El México escandaloso de José Guadalupe Posada". El contenido, llamativas estampas de corte periodístico/ amarillista, humor socarrón e irreverente, noticias lindantes con lo inverosímil .
A continuación extractos de un par de artículos que contextualizan la obra del grabador y aclaran otro tanto, a partir de la Monografía, publicación canónica sobre el autor en el México posrevolucionario, que prestó a confusiones y falsas atribuciones.
A continuación extractos de un par de artículos que contextualizan la obra del grabador y aclaran otro tanto, a partir de la Monografía, publicación canónica sobre el autor en el México posrevolucionario, que prestó a confusiones y falsas atribuciones.
“Alrededor
de 1890 Guadalupe Posada se vinculó con el editor Vanegas Arrollo. Este se
había especializado en la edición de un periódico sensacionalista llamado La
Gaceta Callejera. Informaba sobre los sucesos de mayor repercusión:
catástrofes, incendios, crímenes, escándalos pasionales, procesos
sensacionales, milagros, peregrinaciones, etc. (…) Vanegas Arrollo imprimió al
mundo editorial, de carácter popular, una nueva fisonomía.
Desde 1882,
Vanegas Arrollo contaba con la colaboración del dibujante y grabador Manuel
Manilla (1830- 1895) que durante diez años fue ilustrador de innumerables
“corridos” y cuentos populares. Dejó de trabajar al poco tiempo del ingreso de
Posada y falleció de tifus. Su obra se caracteriza por su ingenuidad y una
personal composición plástica. Son varios los historiadores que manifiestan que
a él se debió la creación de las “calaveras”. En muchos sentidos Posada fue un
continuador, no sólo en lo que hace a temas comunes, sino también al
tratamiento plástico, a la soltura en la composición y al tratamiento de los
valores del grabado.”
Guadalupe Posada y otros grabadores mexicanos. Alberto Collazo. CEAL, 1975.
Guadalupe Posada y otros grabadores mexicanos. Alberto Collazo. CEAL, 1975.
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“En el México emanado de la Revolución Mexicana se publicaron libros póstumos sobre los artistas Saturnino Herrán (1929), Abraham Ángel (1924) y José Guadalupe Posada (1930). De los tres, el último fue un gran acontecimiento porque presentó de manera amplia, en formato grande, bien impreso y encuadernado, un libro con la obra de un grabador popular. La edición fue impresa con las matrices originales pero fuera de su contexto original, esto es, sin la historia correspondiente a cada ilustración grabada. Los encargos que el editor Antonio Vanegas Arroyo solicitó a Posada se publicaron como piezas independientes, por lo que cada imagen adquirió una dimensión particular que motivó decenas de interpretaciones, las cuales poco y nada tenían que ver con la petición original del editor y la idea del ilustrador.
“En el México emanado de la Revolución Mexicana se publicaron libros póstumos sobre los artistas Saturnino Herrán (1929), Abraham Ángel (1924) y José Guadalupe Posada (1930). De los tres, el último fue un gran acontecimiento porque presentó de manera amplia, en formato grande, bien impreso y encuadernado, un libro con la obra de un grabador popular. La edición fue impresa con las matrices originales pero fuera de su contexto original, esto es, sin la historia correspondiente a cada ilustración grabada. Los encargos que el editor Antonio Vanegas Arroyo solicitó a Posada se publicaron como piezas independientes, por lo que cada imagen adquirió una dimensión particular que motivó decenas de interpretaciones, las cuales poco y nada tenían que ver con la petición original del editor y la idea del ilustrador.
La editora
del libro, Frances Toor de origen norteamericano, a quien sus amigos llamaban
con cariño "Paca Torres", no pensó en publicar un libro de arte, su
idea más bien se centraba en "una antología para artistas"; sin
embargo, el resultado rebasó todas las expectativas. Ella idealizó a Posada
como un opositor al gobierno de Porfirio Díaz, como un caricaturista de El Ahuizote y El Hijo del Ahuizote, aunque el grabador nunca participó en estas
publicaciones. Esta postura la llevó al extremo Diego Rivera, cuando lo retrató
así:
Mano de obrero, armada de un buril de acero, hirió el metal ayudado por el ácido corrosivo para arrojar los apóstrofes más agudos contra los explotadores. / Precursor de Flores Magón, Zapata y Santanón; guerrero de hojas volantes y heróicos periódicos de oposición (…) combatiente tenaz, burlón y feroz (…) seguramente, ninguna burguesía ha tenido tan mala suerte como la mexicana, por haber tenido como relator justiciero de sus modos, acciones y andanzas, al grabador genial e incomparable Guadalupe Posada.
Lo cierto es que el grabador no fue un radical, su postura ideológica siempre estuvo a expensas del editor en turno. De los impresores para los que trabajó Posada, más de uno se pronunció a favor de Díaz y contra la Revolución. (…)
Posada no fue el único grabador popular que trabajó para Vanegas Arroyo, Manuel Manilla y otros grabadores anónimos también le entregaron sus clichés; por lo tanto, a la hora de confeccionar la Monografía, se "colaron" los grabados de Manilla: La calavera, La calavera alcohólica, Aprendiz de todo oficial de nada, Calavera poncianista y Ponciano Díaz; así corno los anónimos Calavera zapatista, Calavera huertista y otros más [1]. (…)
Después de localizar más de la tercera parte de los grabados en impresos de época, descubrimos que sólo una cuarta parte conserva el título apegado a la idea original solicitada por el editor e interpretada por el ilustrador. Por consiguiente, todos los nombres de las obras se deben tomar con reserva. (…)
La Monografía fue publicada por la revista Mexican Folkways y los Talleres Gráficos de la Nación, y los editores fueron Frances Toor, Pablo O'Higgins y Blas Vanegas Arroyo. En ellos recayó la responsabilidad de los títulos, pero ¿por qué los cambiaron? Desde la época en que vivía Posada el editor reciclaba las imágenes y, por ejemplo, un grabado como el Fusilamiento funcionó para, por lo menos, cuatro ajusticiados (…); es decir, reutilizaba las placas según lo requiriera, situación que era común en el grabado popular desde la época novohispana. Cuando los editores de la Monografía se enfrentaron con un acervo de cientos de clichés y decenas de miles de impresos, les resultó más fácil y práctico inventar que cotejar la información. (…)
La última calavera (la Calavera Garbancera devenida a Calavera Catrina) es un caso emblemático, porque una garbancera era una mujer pobre, una empleada doméstica pretenciosa y ridícula. Sin embargo al cambiarle el nombre por Catrina, los editores también le modificaron la condición social, elevándola hasta representar a una mujer rica y elegante.”
Un libro de Artista, la leyenda y notas aclaratorias. Mercurio López Casillas; en Posada. Monografía de 406 grabados de José Guadalupe Posada con introducción de Diego Rivera. Edición facsimilar. Editorial RM, 2012, México DF.
Mano de obrero, armada de un buril de acero, hirió el metal ayudado por el ácido corrosivo para arrojar los apóstrofes más agudos contra los explotadores. / Precursor de Flores Magón, Zapata y Santanón; guerrero de hojas volantes y heróicos periódicos de oposición (…) combatiente tenaz, burlón y feroz (…) seguramente, ninguna burguesía ha tenido tan mala suerte como la mexicana, por haber tenido como relator justiciero de sus modos, acciones y andanzas, al grabador genial e incomparable Guadalupe Posada.
Lo cierto es que el grabador no fue un radical, su postura ideológica siempre estuvo a expensas del editor en turno. De los impresores para los que trabajó Posada, más de uno se pronunció a favor de Díaz y contra la Revolución. (…)
Posada no fue el único grabador popular que trabajó para Vanegas Arroyo, Manuel Manilla y otros grabadores anónimos también le entregaron sus clichés; por lo tanto, a la hora de confeccionar la Monografía, se "colaron" los grabados de Manilla: La calavera, La calavera alcohólica, Aprendiz de todo oficial de nada, Calavera poncianista y Ponciano Díaz; así corno los anónimos Calavera zapatista, Calavera huertista y otros más [1]. (…)
Después de localizar más de la tercera parte de los grabados en impresos de época, descubrimos que sólo una cuarta parte conserva el título apegado a la idea original solicitada por el editor e interpretada por el ilustrador. Por consiguiente, todos los nombres de las obras se deben tomar con reserva. (…)
La Monografía fue publicada por la revista Mexican Folkways y los Talleres Gráficos de la Nación, y los editores fueron Frances Toor, Pablo O'Higgins y Blas Vanegas Arroyo. En ellos recayó la responsabilidad de los títulos, pero ¿por qué los cambiaron? Desde la época en que vivía Posada el editor reciclaba las imágenes y, por ejemplo, un grabado como el Fusilamiento funcionó para, por lo menos, cuatro ajusticiados (…); es decir, reutilizaba las placas según lo requiriera, situación que era común en el grabado popular desde la época novohispana. Cuando los editores de la Monografía se enfrentaron con un acervo de cientos de clichés y decenas de miles de impresos, les resultó más fácil y práctico inventar que cotejar la información. (…)
La última calavera (la Calavera Garbancera devenida a Calavera Catrina) es un caso emblemático, porque una garbancera era una mujer pobre, una empleada doméstica pretenciosa y ridícula. Sin embargo al cambiarle el nombre por Catrina, los editores también le modificaron la condición social, elevándola hasta representar a una mujer rica y elegante.”
Un libro de Artista, la leyenda y notas aclaratorias. Mercurio López Casillas; en Posada. Monografía de 406 grabados de José Guadalupe Posada con introducción de Diego Rivera. Edición facsimilar. Editorial RM, 2012, México DF.
[1] De los aquí expuestos “Verdadero
y asombroso milagro” no es, según la lista que no transcribí para no aburrir,
de José Guadalupe Posada.
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domingo, 24 de marzo de 2013
24.de.Marzo.en.Imágenes
Diana Dowek
Revisitando la obra de la artista plástica, para recordar la década del '70 que concluyó con el golpe genocida, del que hoy se cumple un nuevo aniversario.
Lo que vendrá. 1973. (Acrílico Sobre Tela)
Paisaje. 1975. (Acrílico Sobre Tela)
Paisaje. 1975. (Acrílico Sobre Tela)
Paisaje. 1976. (Acrílico Sobre Tela)
Argentina 78. 1977. (Acrílico Sobre Tela)
Atrapado con Salida. 1977. (Acrílico Sobre Tela)
Arquitectura Fantástica. 1980. (Fotografía Pintada)
Madres de Plaza de Mayo. 1983. (Acrílico Sobre Tela)
Las Herídas del Proceso I, II, II, IV. 1985 (Acrílico Sobre Tela)
Las Heridas del Proceso. 1985. (Acrílico Sobre Tela)
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viernes, 14 de diciembre de 2012
Eduardo Iglesias Brickles
Me enteré ayer, fortuitamente: murió el artista plástico Eduardo Iglesias Brickles el 5 de diciembre pasado, a los 68 años.
No sospeché nada; nada sabía de su enfermedad. Sí que su blog (del que soy asiduo lector) seguía actualizándose periódicamente y que al artículo de Gorriarena -que ahora sé, fue su último post publicado en vida- le siguieron otros tantos. Armando una entrada sobre Roberto Páez, recordé una anécdota contada por EIB que, me pareció, agregaría una cuota de humor a las duras imágenes del dibujante. Así, con el buscador de internet, llegué a la noticia.
Ahí nomás decidí adelantar algo que haría en meses, llevando su libro al escaner.
Innegable lo particular de la imagen de Don Iglesias Brickles, de esas xilografías iluminadas y sus "xilopinturas" como suerte de reconciliación entre dos lenguajes aparentemente opuestos como la pintura y el grabado en madera.
Según sus palabras, en su obra "hay citas de todos los artistas que admiro y entre ellos están Max Beckmann, Otto Dix, Gauguin, De Chírico y Berni. Una lista incompleta si se tiene en cuenta las influencias que he recibido de Aída Carballo, Roberto Páez, David Hockney, Mimo Paladino, José Clemente, de la gráfica soviética revolucionaria, del pop con Jasper Johns y Rauschenberg a la cabeza, de la gráfica argentina de los cuarenta y cincuenta, Hugo Pratt y Breccia, de mi trabajo de diagramador en diarios y revistas durante veinticinco años, de Gilbert y George, sin olvidar a mis admirados muralistas mexicanos, ni tampoco del art brut y del arte de los primitivos, además del arte de los locos y el de los niños"
No puede pasarse por alto, al hablar de él, sus agudos escritos y su manejo de las palabras, que hacían placentero leer cada una de sus columnas.
Destaco la labor pedagógica de su blog, en lo que a mí respecta. A partir de la lectura de sus artículos, descubrí o puse la mira en determinados artistas o críticos de arte (Malevich, John Sloan, Alice Neel, Richard Lindner, Guy Deboard, Avelina Lésper, entre los primeros que acuden a mi memoria); conocí un poco más sobre el panorama artístico vernáculo y alguno de sus protagonistas; aprendí también, la vacuidad de muchas de las propuestas del neo-conceptualimo y admiré que alguien del mundo de la plástica dedicara líneas para hablar de Steinberg, Crumb, Pratt o Breccia.
Espero algún día hagan un bello libro compilando sus artículos; al menos, ese deseo pude expresárselo en su momento.
Queda su "Testigo Ocular" y queda su obra visual. No es poca cosa.
Link a un imperdible video en que vemos a Don Iglesias Brickles manos a la obra.
Abajo, un sucinto repaso por algunos de sus grabados y xilopinturas tomados del libro "Iglesias Brickles", publicado por Asunto Impreso Ediciones en 2005.
No sospeché nada; nada sabía de su enfermedad. Sí que su blog (del que soy asiduo lector) seguía actualizándose periódicamente y que al artículo de Gorriarena -que ahora sé, fue su último post publicado en vida- le siguieron otros tantos. Armando una entrada sobre Roberto Páez, recordé una anécdota contada por EIB que, me pareció, agregaría una cuota de humor a las duras imágenes del dibujante. Así, con el buscador de internet, llegué a la noticia.
Ahí nomás decidí adelantar algo que haría en meses, llevando su libro al escaner.
Innegable lo particular de la imagen de Don Iglesias Brickles, de esas xilografías iluminadas y sus "xilopinturas" como suerte de reconciliación entre dos lenguajes aparentemente opuestos como la pintura y el grabado en madera.
Según sus palabras, en su obra "hay citas de todos los artistas que admiro y entre ellos están Max Beckmann, Otto Dix, Gauguin, De Chírico y Berni. Una lista incompleta si se tiene en cuenta las influencias que he recibido de Aída Carballo, Roberto Páez, David Hockney, Mimo Paladino, José Clemente, de la gráfica soviética revolucionaria, del pop con Jasper Johns y Rauschenberg a la cabeza, de la gráfica argentina de los cuarenta y cincuenta, Hugo Pratt y Breccia, de mi trabajo de diagramador en diarios y revistas durante veinticinco años, de Gilbert y George, sin olvidar a mis admirados muralistas mexicanos, ni tampoco del art brut y del arte de los primitivos, además del arte de los locos y el de los niños"
No puede pasarse por alto, al hablar de él, sus agudos escritos y su manejo de las palabras, que hacían placentero leer cada una de sus columnas.
Destaco la labor pedagógica de su blog, en lo que a mí respecta. A partir de la lectura de sus artículos, descubrí o puse la mira en determinados artistas o críticos de arte (Malevich, John Sloan, Alice Neel, Richard Lindner, Guy Deboard, Avelina Lésper, entre los primeros que acuden a mi memoria); conocí un poco más sobre el panorama artístico vernáculo y alguno de sus protagonistas; aprendí también, la vacuidad de muchas de las propuestas del neo-conceptualimo y admiré que alguien del mundo de la plástica dedicara líneas para hablar de Steinberg, Crumb, Pratt o Breccia.
Espero algún día hagan un bello libro compilando sus artículos; al menos, ese deseo pude expresárselo en su momento.
Queda su "Testigo Ocular" y queda su obra visual. No es poca cosa.
Link a un imperdible video en que vemos a Don Iglesias Brickles manos a la obra.
Abajo, un sucinto repaso por algunos de sus grabados y xilopinturas tomados del libro "Iglesias Brickles", publicado por Asunto Impreso Ediciones en 2005.
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