Y no mucho más. Ignoro si la historia venía de algún lado o le quedaba aún un largo derrotero por desandar. La encontré fortuitamente en una vieja revista de antología -esos encuentros inesperadamente gratos-, para luego perder su rastro. Todo parece indicar que se trató de un unitario que -digámoslo injustamente- allí quedó.
Acompaño las páginas con el texto que prologó la publicación del trabajo de Annie Goetzinger, en el número 55 de "Comix Internacional" en 1985, por considerar que contextualizan lo que ella nos narra.
"La Mina, uno de los barrios más pobres de la periferia de Barcelona, era antaño un barrio de chabolas (chozas precarias). Desde los años 70, viviendas de las llamadas “protegidas” han reemplazado las chabolas. La Mina tiene una población de 15.000 habitantes, con una mayoría de andaluces y 30% de gitanos. El paro (lel desempleo) afecta a más de 70% de las personas activas. El trabajo “negro”, bajo todas sus formas, permite subsistir a la gente y se sabe que muchos viven directa o indirectamente de la droga. Se habla también de tráfico e armas, de redes de prostitución y de control ilegal de pisos. Se ha organizado una mafia que aprovecha la totalidad de estos asuntos y hace que el barrio viva bajo la ley del silencio. Toda tentativa de acción pública, toda denuncia que pueda perjudicar a los caciques del lugar, tiene como secuela amenazas y represalias. (…) Hay que añadir que la emigración de procedente del Sur ha hecho nacer en una fracción de nacionalistas catalanes sentimientos racistas, comparables a los que conocen en Francia. Llaman a esos “no catalanes” con el nombre de “charnego” o “charnega”, apelativo cargado con el mismo desprecio que “bougnoule”, “bicot” (para los norteafricanos), “rital” (para los italianos) “portos” (para los portugueses), etc."





