“(…) No es necesario llegar al desfallecimiento de la voluntad, a veces alcanza con que el azar abra paso a imprevistas asociaciones, para que en el trabajo se muestre algo que a mí, en ese momento, me parece una revelación digna de conservarse.
No creo que a esa muy personal “revelación” se llegue por una mediación divina, ni que en su origen, pueda reconocer algo que pueda ser llamado “inspiración”.
(…) No sabría decir qué cosa sea la responsable de ese estar en sí, pero fuera de sí, del artista cuando crea; qué lo pone y lo saca de ese limbo.
Apenas puedo arriesgarme a decir qué me parece que sucede cuando él se da íntegramente a su tarea, sin cuidarse de normas o prejuicios, cuando pone su esperanza en lo que puede depararle el empecinamiento.
Platón pensaba que la creación artística es consecuencia de una “furia” que se adueña del poeta, proporcionándole una clarividencia fuera de lo común, sólo explicable por una intervención externa, divina.
Nunca he experimentado –lo siento- tal maravilloso ímpetu.”
Anhelo Hernández
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Hace mucho tiempo, buscando en el historial de muestras realizadas en el Sívori, di con el nombre de Anhelo Hernández. Un par de imágenes de poca resolución pero gran interés ilustraban una sucinta biografía. Ávido, extendí mi búsqueda a la web, pero en esa ocasión tal extensión podía ser cubierta sin mayor esfuerzo. Tuve mayor fortuna con el correr de los años, hasta que finalmente dí con un catálogo suyo en la página del Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay[1].
No es mucho lo que entiendo de pintura y es poco lo que se ve en el blog de esta disciplina, pero por alguna razón fue un artista que me atrajo rápidamente por su planteo de color y resolución formal. Para mí –sin entender demasiado, insisto- tiene algo de Émile Bernard atravesado por Picasso. Juzguen por ustedes mismos (Adjunto enlace de descarga del Catálogo y algunos trabajos incluídos en él).











