Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Páez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Páez. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de julio de 2014

Roberto Páez. Ilustraciones para La Odisea.

“A la ilustración se le pone categoría de arte mayor o menor. En realidad no hay arte mayor o menor, hay arte profesional, tipos que ilustran profesionalmente. Arte es, supongo, cuando el tipo está metido en eso que hace y da señales de vida a través de lo que hace”.
 

“Siempre digo que una buena idea, por más buena y maravillosa que sea, si no tiene fundamento plástico como elemento principal, no sirve, es anécdota... ese fundamento es la propia energía”
 
 Roberto Páez en la Revista Sudestada N° 29.













Editorial Atlántida publicó en 1965, "La Odisea" en versión de Lauro Palma e ilustraciones de Roberto Páez. Este volumen de la colección de "Selecciones Juveniles" -junto a La Iliada con dibujos de José Maltz- acompañó a mi viejo durante su infancia, formando parte de su biblioteca hasta la actualidad, sobreviviendo mudanzas, hurtos, extravíos, préstamos sin devolución, entre otros avatares que todo libro debe enfrentar. 
No fue hace muchos que descubrí un poco de casualidad, que el autor de las ilustraciones era el gran artista argentino, dado que -por diferentes razones- en contadas oportunidades lo había hojeado. Va un agradecimiento a mi viejo -que igualmente nunca mira este blog- por prestármelo para digitalizarlo y por proponerme sumarlo a mi biblioteca.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Dibujantes Argentinos del Siglo XX. Roberto Páez.

“(El arte) es tan natural que todos deberíamos participar. En todo caso, lo antinatural sería no participar. Por eso no creo en la necesidad de público (…) Ahora, si el arte es un hecho natural, no existe el fracaso. Si a vos te gusta dibujar, el fracaso es no dibujar. Pero triunfás si te ponés nervioso, si sufrís porque las cosas no te salen. También fracasás si del vamos querés tener un modelo a seguir, que te pueda sacar de cualquier apuro.”



(…) se niega a hablar de sus trabajos como “su obra”.

“Me suena pretencioso, y no lo digo por hacerme el puro. Lo siento así. Prefiero hablar de “mi laburo”. Obra es la de otra gente a la que yo considero como creadores, pero esa palabreja no puedo usarla para definir lo que yo hago. En todo caso, eso lo tienen que juzgar los demás”.



Roberto Páez, en la revista Raf N°7 (agosto 1994)


"Corría la primera mitad de los setenta, dos mujeres hacían sus primeros palotes como art-dealers (no se llamaban así en aquellos años) y andaban buscando obra gráfica para armar un porfolio y ofrecerlo en Brasil.
Se acercaron hasta el taller de Roberto Páez, en Paraguay y San Martín, que accedió amablemente a mostrarles sus grabados y dibujos.
Allí estaban algunas de sus series del Martín Fierro y del Quijote, mezcladas con las imágenes alucinadas de juguetes inocentes y siniestros, cuando una de estas mujeres exclamó: ¡Ay! ¿no tenés algo con color?
Páez las miró detenidamente y juntó ambas manos cerrando la carpeta.
– Hoy es un día precioso – dijo- Tomemos un café y hablemos de otra cosa – y dió por concluida la entrevista."


Anécdota narrada por Eduardo Iglesias Brickles, en su blog "Testigo Ocular"